© 2019 por Antonia Portalo Sánchez

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ira

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En mi obra represento la tormenta del diluvio, que arrasa con todo, y al igual que la guerra, destroza  lo que se pone en su camino.


El ser humano se ciega de ira, no entiende de sentimientos, su crueldad es tal, que los más inocentes pagan estos horrores.


Mi intención es simbolizar la inocencia de este pequeño, sin más. Él no odiaba a nadie, ni entendía de política ni fronteras. Da igual su nacionalidad, tantos niños inocentes mueren cada día víctimas de la injusticia el odio y el fanatismo...

¡Ojalá las imágenes sirvieran para hacernos reflexionar e intentar mejorar un poquito nuestro mundo, y no para despertar más odio y rencor!

 

Un mundo con ira no puede ver la luz.
Es el pecado capital más sangriento.

 

Ya en el Génesis nadie parecía más irritable que  el mismo Dios. Tal fue su enfado que decidió exterminar a los hombres con el diluvio universal

 

La furia forma parte del ser humano.
La ira conduce al pecado cuando conduce a la violencia, si no, se queda en una emoción necesaria sin más.

 

Herodes, furioso porque temía que el rey de los judíos le arrebatara el poder, mandó degollar a todos los niños menores de dos años. Se conoce como la matanza de los santos inocentes. Jesús se salvó porque huyeron a Jerusalén.

 

En el Nuevo testamento, la ira de Dios había evolucionado hasta el otro extremo: Jesús anima a poner la otra mejilla, les brinda una manera de responder muy digna, sin recurrir a la ira o la violencia. "Señor perdónales porque no saben lo que hacen".

 

Dante en La Divina Comedia, describió el infierno. El castigo de la ira se encuentra en el quinto nivel. En el río Estigio se ahogan los pecadores de la ira.


Según los demonólogos de la Edad Media, Amón era el demonio de la ira. Procedía de las antiguas divinidades egipcias, y con su pico de cuervo  tentaba a las personas.

 

La guerra es el infierno en la vida real, una consecuencia de este pecado. La guerra, consecuencia principal de la ira, siempre ha estado  justificada sin razón.

Nada puede justificar algo tan cruel.

@ Antonia Portalo Sánchez

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