• antoniaportalo

Érase una vez...

Actualizado: 3 de oct de 2019



Érase una vez un humilde pueblecito a las afueras del país, en el ejido del mundo.

Sus gentes sencillas tenían una cita al encuentro con el arte y la cultura.

-Yo no entiendo, pero me gusta- decía un campesino. -Sin embargo, adquirirlo me resulta caro, haré un esfuerzo- comentó.

Dentro de sus posibilidades casi todos apoyaban al artista.Entendían que aquellos trabajos de colores eran pedacitos de alma, de sueños y vida, de alegrías y desdichas. Entendían que las grandiosas y majestuosas láminas que llenaban los centros comerciales, reproducidas en papel con tinta muerta, no conseguían solapar al pedacito de verdad expuesta.¡¡Son mentira, y la mentira nunca gana!!

Pero ellos, las gentes humildes, ricas de espíritu, no eludían su cita. Deseaban acudir al evento, muchos se sentían entusiasmados pues no era normal exhibir tanto arte en un pueblecito tan pequeño.

Llegó el tan ansiado día y el artista, después de un tiempo dedicado al montaje y preparación del evento, sintió una gran emoción y a la vez nerviosismo, deseaba que todo saliera bien, que nada fallara. Quería homenajear a las gentes de su pueblo, demostrar que estas apoyan a los suyos, y desmitificar de una vez por todas la típica frase de que "nadie es profeta en su tierra".

"Y si tú no les ayudas que en tu seno los llevaste, ¿ quién lo hará con tanto amor y más fuerza que una madre?"

El arte siempre había formado parte del pueblo llano, fue suyo, a él perteneció desde los inicios; desde los prehistóricos, y siempre le fue tan necesario como" inútil."

"¡Necesario", sí!, un hombre lo necesita en su vida y en su mundo para no dejar nunca de ser humano. Para desatar sus emociones y sentir con intensidad, para expresar sus quejas y críticas, y luchar contra la injusticia y la barbarie.

¡Para disfrutarlo, sin más!

Sin embargo, con el tiempo se olvidaron de su sencillez y quisieron adornarlo con "grandeza y brillos falsos" que lo alejaban de la esencia. Solo lo "entendían" los intelectuales y las más altas capas sociales.

¡Qué tristeza!... Despojaron al hombre humilde de tenerlo cerca, hasta se asustó en ocasiones de opinar sobre él y dejarse llevar. Unos cuantos "altivos engreídos", les hicieron creer que solo ellos estaban capacitados para su disfrute, y lo que es peor, para decidir qué arte era ARTE , y qué no.

Entonces el hombre sencillo se distanció. La sociedad y las autoridades lo dejaron de lado hasta el punto de vaciar las galerías llenándolas siempre de "los mismos."

Tampoco desde la educación, las escuelas lo apoyaban con ahínco. Apenas se dibujaba en las aulas ,apenas se creaban nuevos mundos desarrollando la imaginación.

Ser artista es sinónimo de fracaso económico, "tanto tienes, tanto vales."Ellos no entienden que ese valor no es material.

Los chicos ya no pisan los museos, están anticuados, les aburren. Hay que adaptarlos, el tiempo no para, y el mundo evoluciona hacia otros derroteros.

¡¡Pero nunca sin arte y cultura.!!

Ellos son la esperanza de la humanidad, el refugio de los problemas de la cruda realidad, el disfrute y el éxtasis de los sentidos, el camastro del alma donde reposar.

Está claro que no todo vale, y que hay entendidos que deben orientar, pero no cerremos las puertas a todos aquellos "nuevos artistas", que quieren expresar su verdad.


Pintando Palabras

Portalo



0 vistas

© 2019 por Antonia Portalo Sánchez

  • Facebook Clean
  • Blanco Icono LinkedIn
  • YouTube - círculo blanco
  • Blanco Icono de Instagram