• antoniaportalo

Próximamente... "Miradas desde mi interior"

Actualizado: 1 de sep de 2019


El mundo continúa girando, nada lo para, pero tú, detente. Ahora eres solo madre y debes bajarte.


Siempre es momento de ser madre, siempre con tus niños de nube, pequeños,... ¡tan tiernos!. Nunca los dejarás solos, cógelos de tu mano y avanzad hacia adelante.


Pero los años marcharon, se fueron sin remedio, y tú abandonaste el trabajo, tus posibilidades y algunos sueños.


Madre de fuerza y coraje, mujer débil de silencios, el mundo te exige entereza y tú te deshaces en miedos. De niña volabas muy alto, muy alto y muy lejos, pintabas lunas y colgabas luceros con hilos de plata y dorados, de esos que brillan desde el suelo.


Soñadora empedernida, a dónde se fue tu universo,lo dejaste colgado del mundo sin resguardo ni techo.Soplaron mil vientos traidores que arrastraron tus penas y anhelos, haciendo sentirte culpable de frustraciones y desvelos.


De repente un día la vida va, y se echa a correr de nuevo.


Saliste al jardín a buscar las rosas, pero ya se habían marchitado. El árbol ceniza desnudó las ramas dejando caer sus hojas rojizas a un suelo encharcado.


Las antiguas primaveras se agrisaron, ya no lucen sus colores entre trinos melodiosos, ni los embriagadores aromas se diluyen en la brisa.


Miré tus ojos ahora tristes y un poco apagados por el peso del dolor y el tiempo. Vi surcos agrietando tu tersa piel del pasado, ya no luce tu sonrisa, se nubló el cielo de tu verano.


El espejo le devuelve los otoños de manos débiles y ásperas, y ramas dormidas; de ojos secos, sin lágrimas, y hojas marchitas.


Le devuelve los recuerdos entre hojarascas, que vuelan al son del silbido melancólico de un viento deprimido.


Mujer ya encontraste tu sitio, tus hijos crecieron, pero el tiempo te aniquiló la fuerza y te distanció del suelo.


Se detuvo por un breve momento, y se sentó en un banco a contemplar los últimos rayos de la pálida luz del inexorable atardecer desierto.Y fue entonces cuando la enorme luna acarició su cara y la iluminó con un suave beso.


Siempre estás a tiempo, niña-madre, de descolgar otra vez los sueños.


Fragmento de "Miradas desde mi interior"


Pintando palabras

Portalo




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© 2019 por Antonia Portalo Sánchez

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