© 2019 por Antonia Portalo Sánchez

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avaricia

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De los siete pecados capitales es el de la avaricia el que pone precio a todo.


Consiste en un deseo excesivo de riqueza, nuestras posesiones nos controlan y no nosotros a ellas.

El sufrimiento proviene de desear los bienes ajenos, los avariciosos nunca llegan a satisfacerse.


La Leyenda del rey Midas aparece  como lección contra este pecado. Era tal su deseo de riqueza que cuando se cumplió,  todo lo que tocaba se convertía en oro, la comida y hasta lo más sagrado, su hija.


Estas citas tratan este pecado capital desde diferentes perspectivas a lo largo de la historia: "Cuanto más se tiene más se quiere" (Horacio). "Guardaos de toda avaricia, qué gana un hombre que posee todo, si pierde su alma"(Jesús de Nazaret).

La avaricia tuvo mucho  que ver en su muerte.Fue traicionado a cambio de  30 monedas de plata por Judas.
"El dinero es la causa de todos los males. El amor obsesivo por el dinero. La avaricia nos separa de nuestros semejantes"  (San Pablo).

En el infierno de Dante, en el cuarto círculo se encuentran los avariciosos, el castigo consiste en ir cargados con grandes pesos toda la eternidad. En el octavo círculo, los clérigos que vendían indulgencias están enterrados con las piernas arriba.


En la edad media se atribuyen los demonios correspondientes a cada pecado, Manmón, salido del infierno, es el  amigo de la avaricia.

 

Es importante mencionar a Bruguel, que representó la avaricia en una de sus pinturas con el pez grande se come al pequeño.

Con la llegada del capitalismo, Adam Smith en su libro La riqueza de las naciones, establece que el egoísmo y la avaricia podían ser positivos, la. economía  sería guiada por una mano invisible en beneficio propio, haría que se consumiera más, y esto beneficiaría al mercado y a la sociedad.


El capitalismo surge de la semilla del exceso y es promovido por personas egoístas  y avariciosas...


El siglo XX es considerado como  el de la avaricia. Se admiran a las personas ambiciosas, a los nuevos ricos.Los científicos atribuyen la avaricia a una manifestación neurológica. Cuando deseamos algo producimos dopamina una sustancia que nos hace sentirnos bien.

 

El problema ésta en  hasta donde podemos llegar, ¿lo podemos  controlar?

@ Antonia Portalo Sánchez

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