© 2019 por Antonia Portalo Sánchez

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gula

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Es el pecado capital más paradójico de los siete, el más contradictorio, no puedes evitar comer. Tenemos que alimentarnos y es difícil no disfrutar con la comida.

Según la religión Católica el excesivo consumo de alimentos oscurece la mente, e impide rezar. El cuerpo cuando no es refrenado destruye las virtudes del alma.
Es una obsesión distorsionada y perversa, se convierte la comida en placer y a partir de ese momento se vivirá para comer y no se comerá para vivir.


Comer demasiado es la manera de gula que más conocemos, no obstante el exceso de bebida o la embriaguez aún es más perjudicial.

Se dice que un hombre hizo un pacto con el diablo, este le obligó a elegir entre 3 pecados; gula, violación o asesinato, eligió la gula en  forma de embriaguez, pensó que sería el más leve y menos ofensivo.
Se emborrachó,  entró en una habitación y vio a una mujer durmiendo, se abalanzó sin darse cuenta de que era su propia madre. Llegó su padre, se enzarzaron en una pelea y terminó matándolo. Por elegir la gula había cometido incesto, violación y asesinato.

Según los científicos el déficit de una hormona llamada lectina, provoca que las personas tengan obsesión por la comida. No es algo que se pueda controlar fácilmente. Debido a las circunstancias adversas de otras etapas de escasez de alimentos, el organismo ha desarrollado la manera de retener grasa para poder subsistir, en la actualidad  y en la sociedad del primer mundo, esto ya no es necesario pero el cuerpo continúa reticente a perder esa acumulación de energía. La carencia de la hormona lectina provoca esta obsesión por la comida.


En la actualidad el culto por el cuerpo, ayuda a su cuidado, cuando comemos demasiado lo estamos deteriorando. Gula no es lo mismo que obesidad aunque  el hecho de comer desmesuradamente la provoca en muchas ocasiones.


La OMS alerta de que la obesidad se ha convertido en una epidemia, 115 millones de personas  engordan, mientras 2000 millones en el tercer mundo pasan hambre.

Por desgracia, la gula siempre tentará a la humanidad ya proceda de las profundidades de los infiernos o de nuestros propios genes.

@ Antonia Portalo Sánchez

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