• antoniaportalo

Hijos de tinta y papel


Cuando lo creías todo perdido, de pronto y como por arte de magia, aquella semilla que tanto te costó sembrar, sin darte cuenta comienza a brotar.

Te asomas a la ventana un día gris plomizo del otoño y todo sigue igual, tus manos dañadas continúan sin fuerzas,... ¡pero qué más da!, tienes la voz para gritar. Inventar palabras nuevas de esperanza, gritar injusticias, susurrar caricias y rezar la verdad.

En ocasiones la voz enmudece, quiere callar,... apelar a la paciencia infinita, a ese tan difícil dejarse llevar,...y qué sabe nadie, quizá el día menos pensado ocurra de nuevo un milagro,... el de volver a pintar.

Todo comenzó no sé cuándo ni por qué, las palabras fluyeron,...salieron de mis adentros. Pedacitos de mi vida plagados de sentimientos quedaron grabados sobre el blanco recorriendo las páginas del tiempo. Entonces las antiguas pinturas se reconocieron en ellos y corrieron a acompañarles vistiendo sus mejores galas, las más coloridas, para alegrar el evento.

Así se concibió mi primer pequeño, impregnado de arte, mucho amor, sensibilidad y sencillos acontecimientos. Y ahora por fin llega al mundo a la par que sus dos hermanos de tinta, cada cual con su especial misterio.

Aunque no puedo sentirme más dichosa, hay veces que la duda me asalta...¿podré cuidar de los tres a la vez?, ¿darles alas y que vuelen llevando los sueños hacía otras vidas y otras miradas?... Cierto es que no lo sé , pero de lo que sí estoy segura, es de que marcarán para siempre a aquellos que los tomen en sus manos, les abrirán de entre las hojas su alma impregnada de nuevos sentimientos. Y desde ese mismo instante no podrán olvidar el cambio que produjo en ellos, ese libro, amigo y compañero de ratos repletos de silencio y susurros de palabras que acarician los momentos.

Pintando palabras

Portalo

0 vistas

© 2019 por Antonia Portalo Sánchez

  • Facebook Clean
  • Blanco Icono LinkedIn
  • YouTube - círculo blanco
  • Blanco Icono de Instagram